
En el marco del Día Mundial del Ataque Cerebrovascular (ACV), la Unidad de ACV, dependiente del Servicio de Neurología del Hospital San Bernardo realizará dos actividades destinadas a fortalecer la prevención, promover el reconocimiento temprano de los síntomas y visibilizar la importancia de una atención integral y oportuna ante esta emergencia médica.
La primera propuesta tendrá lugar el jueves 29 de octubre, en el salón auditorio del Hospital San Bernardo, a partir de las 10, con un nuevo encuentro de la Escuela para Pacientes con ACV, una propuesta impulsada y liderada por el equipo de enfermería de la Unidad de ACV. Este proyecto contempla un espacio de educación, orientación y acompañamiento dirigido a personas que atravesaron un ACV, sus familiares y cuidadores.
Estos encuentros, de los que participan equipos interdisciplinarios de profesionales, buscan brindar herramientas para comprender la enfermedad, reconocer y controlar sus factores de riesgo, favorecer la adherencia a los tratamientos indicados y acompañar el proceso de recuperación. Asimismo, promueven el intercambio de experiencias y el acceso a información confiable sobre los cuidados cotidianos, la rehabilitación y las medidas necesarias para prevenir nuevos episodios. La participación de las familias y los cuidadores constituye un aspecto fundamental para sostener los cuidados y acompañar a cada persona en su proceso de recuperación.
Por otra parte, el sábado 31 de octubre, de 9 a 12 horas, se realizará una Feria Comunitaria de Prevención del ACV en el Parque San Martín, con el objetivo de acercar a la población información clara, accesible y práctica sobre esta enfermedad y las acciones que permiten reducir su impacto.
Durante la jornada se desarrollarán actividades de promoción de la salud, orientación y controles, con especial énfasis en la medición y el control de la presión arterial, la identificación de los factores de riesgo, la incorporación de hábitos saludables y el reconocimiento de los signos de alarma. La propuesta contará con la participación de la Cruz Roja, el Instituto San Andrés, el Instituto Ramón Carrillo, la Fundación Por Nuestros Niños, el Programa de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, el SAMEC y distintos programas y servicios del Hospital San Bernardo, junto con otras instituciones que se sumarán a la iniciativa.
El ACV se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando se rompe un vaso sanguíneo cerebral. Es una emergencia médica en la que cada minuto resulta fundamental, ya que la rapidez en el diagnóstico y el tratamiento puede reducir el riesgo de muerte y discapacidad.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo y determinadas enfermedades cardiovasculares. Muchos de ellos pueden prevenirse o controlarse mediante controles periódicos, seguimiento médico y hábitos de vida saludables.
Los principales signos de alarma son la aparición repentina de dificultad para hablar o comprender, debilidad o adormecimiento de la cara, un brazo o una pierna —especialmente de un solo lado del cuerpo—, alteraciones de la visión, pérdida del equilibrio o un dolor de cabeza intenso y repentino.
Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental solicitar asistencia médica de emergencia de inmediato, incluso si las manifestaciones desaparecen al poco tiempo. No se debe esperar a que los síntomas mejoren por sí solos.
El Hospital San Bernardo, como centro de referencia de alta complejidad de la Provincia, cumple un papel fundamental en la atención de pacientes con accidente cerebrovascular y en la articulación con los establecimientos que integran la red sanitaria.
La atención del ACV requiere un abordaje coordinado que comienza con el reconocimiento de los síntomas y la activación del sistema de emergencias. En este proceso, el 911 y el SAMEC cumplen un papel fundamental para facilitar la respuesta inicial, la asistencia prehospitalaria, la prenotificación (aviso al Hospital) y el traslado oportuno cuando corresponde. Posteriormente, el equipo hospitalario interviene en la evaluación, el diagnóstico y la definición del tratamiento más adecuado para cada paciente.
Sin embargo, la atención no termina con la resolución de la emergencia. El abordaje integral comprende también el seguimiento médico, la prevención de nuevos episodios y la rehabilitación, con el objetivo de recuperar la mayor autonomía posible y favorecer la calidad de vida de las personas afectadas. En esta etapa, la articulación con los equipos especializados de rehabilitación, entre ellos el Servicio de Internación Domiciliaria del HSB y el Centro Provincial de Rehabilitación Física, según las necesidades y las indicaciones correspondientes, resulta importante para acompañar la recuperación funcional y la reintegración a las actividades cotidianas.
Este trabajo articulado entre los servicios de emergencia, el Hospital, los equipos especializados, los programas sanitarios, las instituciones educativas y las organizaciones de la comunidad permite fortalecer la continuidad de los cuidados y mejorar la respuesta frente al ACV en toda la provincia.
En lo que va de 2026, el Hospital San Bernardo realizó el seguimiento de 1.004 pacientes con accidente cerebrovascular (ACV), que ingresaron a la institución a través de la Guardia, el servicio de Internación o los Consultorios Externos.
Del total de pacientes, 538 requirieron internación. Entre ellos, 302 presentaron un ACV isquémico. De este grupo, 74 pacientes recibieron tratamiento de trombólisis, una intervención que consiste en administrar medicamentos capaces de disolver el coágulo y restablecer la circulación sanguínea cerebral.
A través de la feria comunitaria y de la Escuela para Pacientes con ACV, el Hospital San Bernardo busca reforzar un mensaje central: prevenir, reconocer los síntomas y actuar rápidamente puede salvar vidas. Al mismo tiempo, destaca que el acompañamiento de las personas que atravesaron un ACV requiere una atención integral, continua y coordinada, que contemple tanto la emergencia como la recuperación y la calidad de vida posterior.